lunes, 19 de diciembre de 2011

Misión Imposible: Protocolo fantasma



Un buen puñado de escenas de acción bien rodadas, emocionantes y trepidantes, pero mal hilvanadas. Eso es lo que nos ofrece “Mission Impossible: protocolo fantasma” última entrega de la saga a mayor gloria de su estrella principal.

¿Porqué afirmo que está mal hilvanada? porque la misión importa poco e incluso es confusa, parece una mera excusa para ir de viaje por el mundo, de un lado a otro como bonitoscuadros sin un museo que los contenga, sin claridad, sin narrativa por parte de un director que en animación es un maestro pero que en imagen real demuestra carencias y poca personalidad. Si las tres entregas anteriores se habían caracterizado por la personalidad de sus directores, que dejaron su huella y su estilo, no parece que al pobre Brad Bird le hallan dado la misma libertad narrativa, más bien parece un producto de la marca Bad Robot y su capo pensante J.J Abrams, aunque esta vez sin juegos temporales ni viajes en el tiempo, ni islas misteriosas...

Otra cosa que deja que desear son los malos, sobre todo ese tipo que salía en la versión original de “los hombres que no amaban a las mujeres”, que poco carisma, que poca fuerza y que plan más ridículo...parece que la cinta solo se esfuerze en brillar cuando su protagonista y productor está en pantalla y tiene que realizar mil acrobacias, el resto es puro servilismo y relleno, desaprovechando miembros de un equipo más que interesante, si exceptuamos al “gracioso” Simon Pegg.

Así pues un poco de ruido y acción para la cartelera, algo que nunca viene mal, aunque podría haber sido mucho mejor, sin duda